Verano musical en la ciudad (2) │ New York, New York: sexo y abandono en la ciudad

Continúo el hilo abierto la semana pasada (ver entrada anterior aquí) con un par de piezas más en las que la música habla de la ciudad.

Cada año, al comenzar el curso de ‘Ciudad y urbanismo’ —una asignatura en la que me esfuerzo por transmitir a los alumnos el amor por las ciudades— hago una votación con los chavales para que elijan la ciudad en la que sueñan con vivir y trabajar. Invariablemente el podio lo ocupan, por este orden, Nueva York y Londres, con París y Berlín alternándose en el tercer puesto. Lo monté como un juego al inaugurar esta asignatura. Había preparado de antemano una presentación que comenzaba con diapositivas de las tres primeras ciudades; el riesgo en la predicción era escaso… estamos tan condicionados por los imaginarios que nos imponen los medios y, en todo caso, son tres lugares magníficos, por supuesto. La idea de todas formas era enseñar a los alumnos que cuando sueñan con Nueva York piensan en Manhattan —o quizá, los más modernos, en Williamsburg— y no en el Bronx; cuando sueñan con Londres piensan en las olimpiadas y en películas con Julia Roberts y Hugh Grant y no en los disturbios de 2011 en Tottenham, etc. En fin, los chavales se quedan con los ojos abiertos y sigue pareciéndome la mejor forma de estrenarles en este mundo agridulce que son nuestras urbes.

Todo este preámbulo para justificar que era inevitable tener a Nueva York tarde o temprano en esta ronda de representaciones musicales de lo urbano; de hecho en los comentarios a la entrada de la pasada semana ya se sugería una versión del clásico ‘New York, New York’, que Liza Minnelli lanzó a la fama en la película homónima de Scorsese y que más tarde popularizaría el Sinatra maduro en una interpretación antológica. Yo les voy a proponer un corte alternativo del mismo tema que, creo, es más acorde con su espíritu implícito. La película de Scorsese se estrena en 1977. Esa fecha no resultará indiferente a los que estén familiarizados con la historia de la ciudad: significa que el film se rueda (y la canción se compone) precisamente durante un período de dura crisis fiscal en el gobierno local, que llevó al ayuntamiento al borde de la bancarrota. Varios autores —especialmente David Harvey— han señalado precisamente este episodio no sólo como una de las experiencias formativas en el arranque del modelo neoliberal, sino también como el punto de partida para una nueva era de políticas urbanas basadas en el recorte sistemático de servicios públicos y la cesión de prerrogativas cada vez mayores a nuevos conglomerados público-privados.

Así que la canción que celebra la ciudad que nunca duerme, donde cualquier cosa puede suceder y el nómada incomprendido hace su particular rags-to-riches, se construye en realidad en una de las horas más bajas de una metrópoli que ha conocido las oscuridades más insondables de la historia contemporánea. Esa ambivalencia dará la clave para la interpretación que pretendo aquí. Con toda su fuerza frenética y su energía indescifrable —o precisamente por ellas— Nueva York me ha parecido siempre una ciudad triste de narices… Algo similar le pareció a Lorca y a Dos Passos, entre otros, así que no andaré muy desencaminado. Los ‘little town blues’ que arrastran a los forasteros a la gran manzana en la recreación musical de Kander y Ebb, se invierten en la realidad con una ‘big city elegy’ en los ‘valles de muertos’ de Manhattan (citando una línea de un tema de The National, grupo que por cierto ha explotado hasta la saciedad la etiqueta NYC en su trabajo).

Voy, por tanto, al grano. Una de las miradas recientes que coincide en destilar esa amargura de Gotham es Shame, la película de Steve McQueen estrenada en 2011. Seguro que la conocen por el pequeño revuelo que causa todo filme de temática sexual, así que no voy a extenderme en detalles. Hacia el comienzo del segundo tercio del metraje el espectador se topa con una escena que en el primer visionado resulta sumamente extraña, un anti-climax que rompe el ritmo con el que McQueen había incendiado la pantalla hasta ese momento. Hasta aquí todo se limita a la historia de un adicto al sexo; en adelante se despliega el drama hasta un final que no conduce al fondo del Hudson, pero casi. La responsable de este giro abrupto es la interpretación que Carey Mulligan hace del tema que nos ocupa, y con el que les dejaré en seguida. Se trata, como verán, de una versión muy distinta de ‘New York, New York’, rota y remendada por muchos sitios, como el mito que en la letra de la canción asocia el éxito a la capacidad de superación personal en la gran ciudad: ‘if I can make it there, I’ll make it everywhere’…

Se trata de un mito cada vez más difícil de creer en una ciudad cuyo centro va siendo paulatinamente conquistado por fondos de inversión y oligarcas rusos. Y hay un detalle de la película que seguramente se le escapa a la mayor parte de los espectadores pero que da señales de la estatura intelectual de McQueen. Varios de los momentos álgidos de la película —entre ellos la propia velada en la que Mulligan canta la canción y los episodios de encuentros sexuales fugitivos de Michael Fassbender en hoteles sofisticados y acristalados por todos sus flancos— suceden en el West Side, en torno a un puñado muy especial de manzanas. En la película no aparece, pero estos lugares se encuentran alrededor del High Line Park, el último grito en diseño urbano y paisajístico con el que la ciudad se ha apuntado a una ronda más de gentrificación de un área de oportunidad, arrastrando hacia el norte de la ribera del Hudson la onda expansiva de “regeneración” urbana que Meatpacking desató hace unos años. ¿Se habían percatado de todo esto? Me dio esa impresión la primera vez que vi la película y después lo corroboré con algunos amigos de allí, que de hecho me indicaron los lugares exactos donde estaban rodadas algunas de estas escenas.

Con esa topología la historia de McQueen se entiende aún mejor: los dos hermanos huyen de una juventud oscura y desamparada en Jersey (la ciudad al otro lado del río, a la que precisamente miran los personajes en varios momentos de la película), el lugar del ‘little town blues’ de la canción. Escapan hacia las luces de Manhattan, hacia la ciudad-prometida de la canción… pero el tono melancólico de la interpretación de Mulligan revela de antemano que en ese lugar podrán reinventarse sólo al precio de caer en una espiral autodestructiva. En fin, allá va la canción y la letra en la versión de Sinatra.

Start spreadin’ the news, I’m leavin’ today
I want to be a part of it
New York, New York
These vagabond shoes, are longing to stray
Right through the very heart of it
New York, New York

I want to wake up, in a city that never sleeps
And find I’m king of the hill
Top of the heap

These little town blues, are melting away
I’ll make a brand new start of it
In old New York
If I can make it there, I’ll make it anywhere
It’s up to you, New York..New York

New York…New York
I want to wake up, in a city that never sleeps
And find I’m A number one, top of the list
King of the hill, A number one….

These little town blues, are melting away
I’ll make a brand new start of it
In old New York
If I can make it there, I’ll make it anywhere
It’s up to you, New York..New York New York!!!

En fin, de regalo, este otro tema que de hecho se hace eco del anterior en alguna de sus líneas y que también habla de forma extraña de la pornografía cotidiana de la gran ciudad en un lugar en el que estás obligado a reinventarte hasta la mueca. De Interpol, los chicos malos de NYU, el corte ‘NYC’, de su magistral Turn on the bright lights (2002).

I had seven faces
Thought I knew which one to wear
But I’m sick of spending these lonely nights
Training myself not to care
The subway is a porno
The pavements they are a mess
I know you’ve supported me for a long time
Somehow I’m not impressed
But

New York cares
(Got to be some more change in my life)

The subway she is a porno
The pavements they are a mess
I know you’ve supported me for a long time
Somehow I’m not impressed

It’s up to me now, turn on the bright lights

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2 Responses to Verano musical en la ciudad (2) │ New York, New York: sexo y abandono en la ciudad

  1. Xose Lois Martinez says:

    Un placer de lectura y de audición.

  2. DC says:

    Gracias Álvaro para este ‘insight’ sobre New York!
    Aqui dos canciones para la ciudad en tercer posición, Paris.
    Versión tópicos: Juliette Gréco en “An education”

    Versión un poco ‘désabusée’ de la actual ‘chanson française’, Vincent Delerm

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